martes, 4 de agosto de 2015

TTIP ¿Qué es y cómo te afectará en tu vida diaria?

Según las encuestas, siete de cada diez personas no han oído hablar nunca del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP por sus siglas en inglés). Pero son ya 2,3 millones de personas oponiéndose a este Tratado a través de la iniciativa ciudadana europea contra el TTIP y el CETA. Dicho esto, y por si eres de esas personas que aún se pregunta qué es el TTIP aquí tienes esta sencilla guía.

Por Alejandro Aguilar @Aagusan. 


¿QUÉ ES EL TTIP?

Algunas le llaman “Caballo de Troya”,otras “Tratado Vampiro” o “La Constitución de las Multinacionales”. En Febrero de 2013,Obama y los líderes de la UE se comprometieron a lanzar las negociaciones del TTIP. Según la Comisión Europea se trata de un tratado de comercio e inversiones entre la UE y EE.UU,el cual facilitará la relaciones comerciales entre los dos continentes,gracias a la “armonización” de regulaciones y normas a ambos lados del Atlántico. Sin embargo,de firmarse el acuerdo,tendría una serie de consecuencias sobre la legislación de diferentes estados, convirtiéndolo, no solo en un tratado económico,sino en uno de carácter político. Aún teniendo gran importancia en la vida de las personas,una de sus principales características es que se está negociando de forma opaca; ni siquiera un gran número de europarlamentarios tiene acceso a las negociaciones y aquellos que sí han tenido acceso,han tenido que acceder a una sala sin móvil, papel y bolígrafo.

¿EN QUÉ TE AFECTA?

Aunque te suene a algo lejano y algo ajeno, el TTIP afectaría de una manera transversal a la ciudadanía,ya que,según se recoge en documentos filtrados,el Tratado condiciona cuestiones tan básicas como la sanidad, la educación, la soberanía de los estados, la soberanía alimentaria, los derechos sociales y laborales o el medioambiente, entre otras cosas.

Ante todo es un peligro para la democracia,puesto que los intereses de las corporaciones avasallan los derechos de la ciudadanía. En el TTIP viene recogida una claúsula llamada ISDS (del inglés Investor-state dispute settlement), que viene a ser un sistema de arbitraje de las diferencias inversor-estado,el cual está formado por un tribunal privado,los cuales sus componentes ni siquiera son jueces,sino abogados.Este sistema consiste en que una corporación puede querellarse contra un estado en caso de que no pueda llevar a cabo sus intereses comerciales,y el riesgo es que el propio estado puede verse obligado a pagar sumas millonarias por sentencia del ISDS.Por ejemplo,Egipto quiso subir el salario mínimo y fue denunciado por diferentes corporaciones,alegando que sus beneficios se verían afectados.La consecuencia fue que el estado egipcio tuvo que dar un paso atrás. Lo mismo pasa si la gente de un país no quiere que haya fracking en su territorio,su soberanía se verá condicionada a si puede pagar o no la sentencia del ISDS.Aunque se hable de estado,por definición,esta cláusula afecta, también a gobiernos locales y regionales.

Por otro lado,hay un gran negocio en la sanidad y la educación, y las grandes corporaciones están a la espera.¿Qué pasará en aquellos países que tengan una buena sanidad pública o un sistema universitario público?,¿podrán alegar que sus beneficios se están viendo afectados?. Podría existir la posibilidad. Una de las preocupantes características que salen de los documentos filtrados hasta ahora, es que estas acusaciones pueden ser muy subjetivas.

El sector laboral sería uno de los más perjudicados. Ya se ha visto la presión de la patronal española,consiguiendo una reforma laboral en España que ha afectado a las personas asalariadas.Sin embargo,aún se puede llegar a una mayor pérdida de derechos laborales.Mientras en España hay alrededor de 100 convenios laborales,EEUU cuenta solo con 14. Aunque Cecilia Malmström (Comisión Europea) defiende que los derechos laborales no se verán afectados, los sindicatos europeos no terminan de creerla. Incluso se pueden ver afectadas las pensiones de las personas mayores en beneficio de los fondos de inversiones privados.

¿Puede verse afectada la soberanía alimentaria de un estado?.Sí.De hecho,ya ha pasado en México con el caso del maíz, gracias a otro tratado de libre comercio: el NAFTA.Aún siendo un gran cultivador de este producto,no pudo competir contra la agricultura,más subvencionada y tecnológicamente superior,de Estados Unidos,impactando sobremanera el sector con un producto interior bruto del 0% en 2008 y poniendo en peligro el sustento de millones de cultivadores de maíz y sus familias.

Con el TTIP,desaparecerían los certificados de origen.Un estado de EE.UU,podría lanzar un vino Montilla-Moriles criado en California.¿Surrealista no?.De este modo los productos españoles se verán afectados por una agricultura fuertemente subvencionada y con la que no podrán competir por la bajada de barreras no arancelarias entre la UE y EE.UU. Todo esto sumado a la entrada de alimentos,como la carne hormonada o tratada con antibióticos y productos transgénicos,hoy día prohibidos por la UE por considerarse nocivos para la salud,a la que la ciudadanía se verá expuesta,de aprobarse el acuerdo.

Una mayor exportación e importación,una mayor productividad en definitiva,llevará consigo una subida de emisiones de CO2,empeorando las ya dañadas condiciones de nuestro medioambiente y,en consecuencia,la salud de las personas y del resto de seres vivos.De este modo,será difícil ganar la lucha contra el cambio climático y llegar al objetivo del 20/20.El daño ecológico conlleva mayores desigualdades y una mayor necesidad de emigrar a las poblaciones en un planeta en el que las reservas de aguas están en retroceso.

Frente a todas estas consecuencias para la ciudadanía, las promesas de la Comisión Europea de crear riqueza y empleo. Según la CE, el TTIP traerá un beneficio hipotético de 119.000 millones de euros a Europa, unos 545 euros por hogar europeo,cifras que no cuentan con gran credibilidad.Volviendo al ejemplo mexicano,mientras se auguraba un gran crecimiento del PIB previamente a la firma del NAFTA,la realidad fue bien distinta,ya que solo ha contado con un positivo del 1% desde 1994,ocupando el puesto 18° de la lista de 20 países de América Latina y por debajo del 1% desde el año 2000,mientras que el resto obtenía una media de 1,9% (datos del 2014).Tras 20 años del NAFTA,los mexicanos han visto disminuidos sus salarios y sus empresas perjudicadas,mientras las empresas extranjeras se han visto beneficiadas normativamente,aún siguen esperando la riqueza prometida. ¿Nos merece la pena esa cifra,aún con estas consecuencias?.


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