viernes, 5 de diciembre de 2014

EL CONSTITUCIONAL CONTRA LA DEMOCRACIA Y A FAVOR DEL CACIQUISMO DE COSPEDAL

Desde que Cospedal consumó el pucherazo con la reforma electoral y la modificación del estatuto de Autonomía que la hacía posible, la política de bipartidismo ha quedado consolidada en Castilla La Mancha.

La falta de proporcionalidad que existe en la actualidad puede hacer que una fuerza política necesite resultados electorales superiores al 10 por ciento en las provincias con más habitantes y un 15 por ciento en las demás para tener representación. Estas medidas dejan sin visibilidad política en las Cortes a aquella ciudadanía que apuesta por partidos con porcentajes inferiores y hace que todos los escaños se repartan entre el PP y el PSOE, aunque tengan un importante descenso de votos.
La reforma es populista porque juega con que la eliminación del sueldo de los diputados cuenta con muchos cómplices ya que da una falsa imagen de reducir políticos profesionales. Pero queremos que quede claro: estas medidas sólo favorece al PP al reducir aún más el control al gobierno.

La reforma del Estatuto que permite este pucherazo reduce de 53 a 33 el número de diputados, con el pretexto de la austeridad, y deja para el decreto de convocatoria electoral la distribución concreta de los escaños en cada una de las provincias. Sin embargo, hasta el año 2012 nuestra región contaba con 49 diputados autonómicos. Cospedal lo elevó a 53. Y lo explicó de la siguiente manera: Si comparamos el nuevo número de escaños, Castilla-La Mancha con la reforma propuesta alcanza una representación proporcional respecto al resto de Comunidades Autónomas, que cuentan con un número superior de diputados para poblaciones muy similares a la nuestra, como por ejemplo Castilla y León, País Vasco, o Extremadura en la que con la mitad de población, cuenta con un número muy superior de diputados en sus Cortes.
La actual reforma, inventa una nueva mayoría absoluta del PP, blinda su posición de fuerza aunque perdiera una amplia base de apoyos electorales, elimina la representación política de gran parte de la ciudadanía y para colmo lo hace modificando el Estatuto de autonomía con los votos de un solo partido; en este caso, del PP.  Una reforma que establece un sistema que solo favorece a los intereses del PP y elimina totalmente el pluralismo. La derecha juega con cartas marcadas para evitar que unos resultados electorales como los de las elecciones europeas no tengan traslación en escaños.

Eliminar diputados autonómicos puede ser una apuesta populista, pero el daño al control, por parte de la ciudadanía y de sus representantes, al gobierno de turno, está hecho y la pluralidad política y la democracia están muertas y listas para ser enterradas en Castilla La Mancha.
Haciendo cálculos se puede ver que la reducción del número de diputados dejaría a dos partidos fuera del parlamento. UPyD y Podemos. Más que ahorrar, lo que hace esta reforma es reducir pluralidad política. Y el ahorro es una mala excusa, pues los sueldos de los políticos son una cantidad mínima respecto al presupuesto total de una administración pública.

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